domingo, 31 de octubre de 2010

Ayer soñé contigo. Que teníamos otra oportunidad. Me veía contigo en la cama, nada de tipo sexual, te decía algo así como: no es tan intenso como lo que teníamos antes, pero me encantaba estar contigo otra vez, te sentía un poco lejos, pero bueno..., me sentía feliz. Mis sueños no son claros como una película, son raros, pero después de vivir esa mentira me sentí durante todo el día con una sensación como si algo de ese sueño se quedara conmigo, fue bonito. A veces pienso en ti y no me creo que fueras real, que pudiera tocarte, abrazarte, besarte todo..., me parece imposible. Sé que sólo tengo que poner tu nombre en google para caer a lo más profundo, sólo de pensarlo me vuelvo una mierda. Pero eso me pasa porque decido pensar sólo en lo bueno, en lo intenso, pero cuando de repente se me cruza una frase tuya, un mensaje o un comportamiento de tipo maligno, despierto y me pregunto cómo podías llegar a ser tan despectiva y petarda. Que no pudieras soportarme lo entiendo perfectamente, no necesito excusas para entenderlo, pero que después de todo siguieras en esa línea de excusas baratas y falta de respeto me da mucha pena, yo puedo asumir mi culpa, pero si tú eliges comportarte como una veletas y fría yo ya no puedo seguir inventándome una María que no existe, y mi sueño se convierte en pura fantasía, en algo irreal, en una mentira.

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