martes, 24 de agosto de 2010

A veces cuando cabreas mucho a la gente, sacan lo que realmente piensan de ti entre gritos, y es algo que me gusta, conocer la verdad. Y esta semana estoy escuchando mucho, pero también jodiendo mucho. De ahí que saquen toda su rabia contra mí, una rabia que hace mucho tiempo quizás me hundiría pero que hoy me importa un carajo. Frialdad es lo único que tengo y no me siento encantada con ella, pero no sirvo para actriz, ni en un teatro ajeno ni mucho menos en el mío propio.

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