miércoles, 11 de agosto de 2010

11 de Agosto

Nuestra segunda cita. Fotos, Häagen Dazs, me dijiste que tiraste el coche por un barranco para cogerme unas flores.... Era sábado, posteriormente llamado Sábado II, me esperabas en el portal, sobre las 11 de la noche, llené una mochila con cosas, cogí el helado del congelador y dije: dejarme la llave por fuera. Me metí en el coche y era como entrar en un universo paralelo, algo sólo nuestro. Nos dirigimos hacia un camino de una playa que nunca más volví a saber cuál es, vimos fotos, no estoy segura de si sonaba la música, pasó demasiado tiempo, pero si fuera así sería Portishead o Najwa, me regalaste una de esas piedras en colgante, cuarzo rosa creo, me hablaste de la energía, yo estaba flipada pero en otro nivel diferente al tuyo, después de comer helado, ver fotos y no sé qué más, me abrazaste, era como si nuestros cuerpos estuvieran conectados, todo se daba de forma natural y automática, tu cara y la mía estaban pegadas y de forma autómata nos deslizamos en dirección a nuestras bocas dando suaves besos por la cara hasta que tu pelo detuvo el momento entrometiéndose entre nuestros labios, por un momento al escribir esto me asaltó esa sensación, da miedo, te separaste, te recogiste el pelo y volviste con un abrazo, esta vez no estaba tu pelo de por medio y me besaste, no recuerdo cómo fueron todos los besos que nos dimos durante horas, pero sí tengo esa sensación grabada de la primera vez que sentí tus labios en mi boca, fue suave, luego ya... nos desbocamos. Te gustaba que me mordiera el labio, yo te miraba en la oscuridad de aquel camino y no podía creer que fuera cierto, sé que tú nunca fuiste consciente de la realidad y creíste que pasaba de ti, incluso más tarde llegaste a decirme que me hubiera dado igual que fueras tú u otra la que estuviera en aquel coche, en ese momento no le dí mayor importancia a ese comentario, era producto de tu inseguridad y de tus ganas, pero ahora lo pienso y siento que nunca me conociste de verdad. Uno de los mejores días, o mejor dicho, noches de mi vida. Entre tú y yo había mucha... no sé cómo decirlo, energía, no sé, tus manos, tu cuerpo, me transmitías tanto... Nos pasamos horas y horas en aquel coche, fue algo sexy, me regalaste el dibujo que pintaste para mí, una mariposa atrapada que intenta liberarse, "sé la mariposa que eres, vuela", dijiste, pero al final eso nunca ocurrió, al contrario, a las cadenas que ya tenía yo se unieron las tuyas. Me dejaste en casa a las 7 de la mañana o por ahí, cuando me ví en el espejo tenía toda la cara sucia y pegajosa del helado, jaaaaa, y cuando me metí en la cama aún conservaba tu olor, un olor que me llena de sensaciones increíbles y que hace tanto que no percibo que ya no lo recuerdo. GRACIAS.

2 comentarios:

Laura dijo...

Bella entrada, me ha gustado mucho que compartieras ese momento :) Muy bonita la forma de escribirlo. Besos wapa

Paula la zarrapastrosa. dijo...

Me recuerda a una antigua "amiga" mía...un beso.

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